La civilización es, en España, un balón y un toro. En la tele. Millones de españoles posponemos estos días nuestras mierdas cainitas para encantarnos juntos –casi de la mano– ante el televisor: no queremos perdernos los encierros de unos toros y las geometrías de un balón. Por un momento, así, parecemos civilizados.
Nos civiliza compartir rituales que nos apartan de la brega ideológica. Aún no hemos aprendido a poner a batallar a las ideas sin implicarnos como personas: mientras no aprendamos algo tan elemental, necesitamos estos juegos (y un grupo de WhatsApp para discutir y una porra –sobre los goles– de remate).
El toro y el balón nos civilizan en España: durante unos días orillamos nuestros enconos cainitas
“Entre españoles la sangre siempre llega al río”, me dijo el historiador cubano Ciro Bianchi, y asentí: hoy le rebato, pues le desmienten los Sanfermines y el Mundial. Compartimos esas pasiones, corremos juntos hacia un mismo horizonte, sea el ruedo de Pamplona o la Copa del Mundo. El toro y el balón desbaratan trincheras.
En el caso del Mundial, ocho culés, ocho futbolistas del Barça llevan la camiseta de España hacia su segunda estrella y así amortiguan un poco rabias putaespañistas , y sudar su piel oscura anima a compatriotas que han graznado la mentecatez esa de “prioridad nacional” a callar sensatamente.
En el caso de los seis toros del encierro de los Sanfermines, concitan cada mañana a telespectadores de izquierdas y derechas: todos miramos adelante juntos y corremos todos con la mirada acelerada.
Cada año por estas fechas dedico esta columna de televisión a los sanfermines, porque no hay espectáculo televisivo parecido en el mundo: cámaras suspendidas y en movimiento, encuadres virgueros de realización televisiva para mostrarnos tres minutos de televisión mejores que cualquier concurso o tertulia, minutos en los que la muerte viaja en los afilados cuernos de seis montañas de músculos en loca carrera. Cada mañana en esas calles pudiera morir alguien y lo veríamos. Si no sucede es porque lo evita San Fermín y alguien más haciendo horas extras.
Y, por si el balón y el cuerno no nos civilizasen ya bastante, llega el fuego. He visto en televisión los incendios en Andalucía... y veo que –por vez primera en ocho años– no aprovechan el incendio los gobernantes (los del autonómico y los del central) para despellejarse. Que dure. – @amelanovela
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