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Shane Gero, biólogo experto en ballenas, sobre 'Whalefall':  "Los estómagos no han evolucionado para mantener con vida lo que contienen"

Shane Gero, biólogo experto en ballenas, sobre 'Whalefall':  "Los estómagos no han evolucionado para mantener con vida lo que contienen"
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Un thriller de supervivencia basado en una novela homónima en la que el protagonista solo tiene una hora para salir del interior de un cachalote que se lo ha tragado junto a un calamar gigante

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Estrenado el pasado fin de semana en salas de cine, Whalefall es uno de esos thrillers de supervivencia intensos capaces de mantener en tensión al espectador durante todo su metraje. Y en el caso de esta película, que a su vez está basada en una novela homónima de Daniel Kraus en 2023, hablamos de 100 minutos en los que la mayor parte del tiempo nos encontramos en el claustrofóbico interior de una ballena.

En su primer fin de semana en salas, el filme ha superado los 18 millones de recaudación y en general su acogida está siendo muy bien recibida entre público y crítica, pero ¿existe una posibilidad real de terminar con vida en el interior de un cetáceo y tener la oportunidad de luchar por tu vida aunque sea a contrarreloj?

Whalefall Whalefall Fecha de estreno 16 de octubre de 2026 | 1h 46min Dirigida por Brian Duffield Con Austin Abrams, Josh Brolin, Elisabeth Shue Medios 2,8 Usuarios 3,0 Sensacine 4,0 Cartelera y Entrada (261)

La respuesta es sí en la película dirigida por Brian Duffield y protagonizada por Austin Abrams, Josh Brolin y Elisabeth Shue.

Tras la muerte de su padre (Brolin), Jay Gardiner (Abrams) viaja a la costa del Pacífico en busca de sus restos mortales. Sin embargo, durante una inmersión, su misión se descontrola por completo: primero es atrapado por un calamar gigante, que poco después cae a su vez presa de un enorme cachalote. Jay sobrevive al ataque, pero, para su horror, se encuentra en el interior del gigantesco mamífero marino, con una reserva de oxígeno limitada. Dispone de aproximadamente una hora para encontrar una salida.

Dejando a un lado el final de la lucha del protagonista de la película por su supervivencia -tendrás que ver Whalefall para saber cómo termina la aventura-, Shane Gero, biólogo experto en cachalotes -que es el tipo de cetáceo que aparece en la película-, ha hablado con Slate para analizar qué es más realista y qué menos tanto en la novela como en el largometraje. Y en general la película sale muy bien parada.

Pero, antes de nada, la respuesta al interrogante estrella: ¿Podríamos realmente sobrevivir a ser tragados por una ballena?

¿Sobrevivirías una hora dentro de un cachalote? Los estómagos no han evolucionado para mantener con vida lo que contienen

"Pero da lugar a una historia fascinante", admite el experto a pesar de su respuesta. "Gran parte de lo que se percibe sobre el aspecto y los sonidos de un cachalote -y, en última instancia, sobre su naturaleza, destacando la gran importancia que tienen sus familias para ellos- se mantiene bastante bien en la película". "[El cachalote] no se trata simplemente de un villano cinematográfico. No es solo un monstruo creado para aterrorizar o servir a la narrativa".

Gero, biólogo especializado en ballenas y también el fundador del Proyecto de Cachalotes de Dominica, tiene claro que Whalefall ha hecho un excelente trabajo de investigación que se nota mucho en el resultado final de la película, empezando por la fidelidad con la que se simulan los sonidos que emitiría un cachalote real. "Cuando vi el tráiler por primera vez, me sentí realmente entusiasmado; la ballena me parece fantásticamente realista y muy hermosa, y, además, el tráiler utiliza sonidos reales de cachalotes. Creo que han añadido un poco más de graves, pero, en esencia, sí: el cachalote posee el sistema de biosonar natural más potente que existe. [...] Pasan la mayor parte de su vida a unos 900 metros de profundidad, cazando calamares. Al igual que los murciélagos, emiten chasquidos que les permiten "ver" a sus presas en la oscuridad. A esto se le llama ecolocalización, ya que utilizan el eco del sonido para orientarse o localizar aquello que buscan en la oscuridad. Ese momento en el que se escuchan los chasquidos antes de ver al cachalote es totalmente realista".

Otro de los aspectos que le ha parecido tremendamente realista al científico ha sido el aspecto físico de los cachalotes, que contiene mucha más información de la que ven nuestros ojos inexpertos: muchos cachalotes tienen cicatrices debido a las ventosas de los calamares de los que se alimentan. "Además, en esa magnífica secuencia con la orca, se puede apreciar cómo el animal está mudando la piel", añade con fascinación. "Los mamíferos mudamos la piel constantemente. Por lo general, esto no se ve en el cine, donde las ballenas suelen aparecer con un aspecto impecable y una piel tersa, ¿verdad? Pero, en realidad, la mayor parte del tiempo presentan un aspecto moteado y se están descamando, ya ​​que su piel se renueva de forma continua".

Sin embargo, Gero muestra sus reservas respecto a la posibilidad de que el encuentro real entre un cachalote, un calamar gigante y un humano se hubiera podido producir a la misma profundidad. Dado que los cachalotes cazan a profundidades de más de 600 metros y que incluso a veces llegan a 1.800 metros, el encuentro entre el calamar y el cachalote realmente se habría producido a una profundidad mucho mayor que a la que un humano podría alcanzar buceando: "Gran parte de esto sucede totalmente fuera del alcance de un buceador", asegura.

La película hace un excelente trabajo al intentar ser lo más rigurosa posible desde el punto de vista científico y al representar a los cachalotes de forma realista. Aun así, nos pide que suspendamos nuestra incredulidad ante la premisa inicial: ¿cómo es posible reunir a estos tres elementos -el cachalote, el calamar gigante y el buceador- en un mismo lugar y al mismo tiempo?

Respecto a la bioluminiscencia, que es el recurso que ha encontrado la película para que Jay pueda ver dentro de la ballena, Gero también muestra escepticismo. Aunque la bioluminiscencia forma parte del ecosistema de las profundidades oceánicas y es muy probable que los cachalotes ingieran organismos bioluminiscentes con frecuencia, "¿cuánto de eso perdura después de que el calamar o cualquier otra presa llega al estómago?", se pregunta. "Probablemente ni siquiera lo sepamos con certeza pero, por lo general, cuando los animales bioluminiscentes mueren, dejan de emitir mucha luz; por lo demás, el interior de un estómago es un lugar bastante oscuro".

Curiosamente, sí resulta para el biólogo bastante realista el proceso de Jay en el interior del estómago del mamífero: "El estómago [del cachalote] consta de cuatro compartimentos distintos. Lo que vemos en la película es la primera cámara, el preestómago, que no contiene ácido; funciona más bien como un receptáculo inicial. La idea de que entra una gran cantidad de agua es bastante realista, ya que, al ingerir calamares u otras presas, los cachalotes inevitablemente tragan agua. Después, el protagonista pasa al segundo compartimento, que sí contiene lo que llamaríamos ácidos estomacales. En esta parte, el contenido se descompone rápidamente; por tanto, el hecho de que Jay atraviese las dos primeras secciones del estómago y no pueda avanzar más es, en realidad, bastante preciso. Ahora bien, nadie ha podido observar directamente lo que ocurre en cada uno de estos compartimentos. Es probable que los guionistas se hayan tomado ciertas licencias creativas para hacer la historia más emocionante".

"Para mí, la lección fundamental de esta película es que la familia resulta crucial para la supervivencia; cuando las cosas se ponen difíciles, hay que apoyarse en ella", sentencia Gero.

Alicia P. Ferreirós Alicia P. Ferreirós -Redactora Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.
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