Rafa Sánchez se convirtió en una de las voces más reconocibles de este país tras estar 36 años como vocalista y líder de La Unión, cosechando éxitos como Lobo hombre en París o Maracaibo. Por tensiones internas y diferencias personales con otros miembros, el cantante anunció la disolución del grupo en 2020, comenzando su carrera en solitario y haciendo varias giras como Vampiros o Biografía.
Sin embargo, detrás de este triunfo durante cuatro décadas, se escondía una dura realidad de la que ahora ha querido hablar él mismo. Durante los años ochenta, en plena Movida madrileña, Sánchez se vio envuelto en un duro proceso de adicción a la heroína que pudo haber acabado con su vida, una espiral destructiva de la que logró salir tras sufrir un grave accidente de moto que le obligó a estar ingresado e hizo frenar en seco su consumo.
Rafa Sánchez, de La UniónRicardo Rubio - Europa Press / Europa PressEn ese entonces, Rafa Sánchez fue consciente enseguida de que algo no estaba yendo bien. “En tres meses me di cuenta de que era un esclavo de la heroína”, ha reconocido en el programa Y ahora Sonsoles. Aun así, haberse dado cuenta no fue suficiente para poder dar el paso de desintoxicarse y dejar atrás esta oscura etapa de su vida, por lo que intentó “mil veces” salir de ello sin éxito.
Y es que, según su relato, salir del mundo de las drogas en ese entonces, cuando la popularidad estaba en uno de sus puntos más álgidos y la Movida madrileña estaba en pleno apogeo, era del todo difícil para él. Tanto es así, que llegó a robar medicinas a su madre en un momento dado para poder continuar con su consumo.
Rafa Sánchez, de La UniónOtrosEsta escalada de droga continuó hasta que un día se enfrentó a un duro golpe: un accidente de moto que casi termina con todo, pero que asegura que le salvó la vida. “Gracias a ese accidente renací. Si no hubiera tenido ese accidente, estaría muerto”, ha señalado, asegurando que fue la señal que necesitaba para poder salir del bache en el que se encontraba.
Rafa Sánchez tilda el fin de La Unión como “una lucha de egos”
Durante la recuperación por las consecuencias del choque, pudo ser consciente de lo que estaba sucediendo y recibió un tratamiento para poder superar sus adicciones. Pero también ha confesado que estuvo a punto de caer en la tentación una vez más cuando siguió a un camello en plena Gran Vía de Madrid, aunque logró apartarse a último momento.
Una sincera entrevista en la que también ha reconocido que el final de La Unión vino por “una lucha de egos” que se convirtió en toda una “guerra de carneros”. Tras darse cuenta de que la situación no podía seguir así, dejó atrás una de las etapas musicales más importantes de su vida, pero logrando sanar sus heridas del pasado y centrarse en su etapa en solitario, que ahora abre un nuevo capítulo.
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