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Inés Hernand estrena programa en La 1 sin miedo al futuro: "Esta RTVE es bastante 'iconic' como para quedarse"

Inés Hernand estrena programa en La 1 sin miedo al futuro: "Esta RTVE es bastante 'iconic' como para quedarse"

Inés Hernand estrena programa en La 1 sin miedo al futuro: "Esta RTVE es bastante 'iconic' como para quedarse"

Hablamos con Inés Hernand por el estreno del programa 'Ordena tu vida', que llega este jueves 6 de agosto a La 1 de RTVE. La presentadora afronta este proyecto sin miedo a ver comprometido su futuro en la cadena pública por un hipotético cambio de Gobierno. Además, se pronuncia sobre otras cuestiones relacionadas con su imagen y las amenazas de muerte recibidas a lo largo de los años

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Inés Hernand vive una nueva puesta de largo que lleva por nombre Ordena tu vida. El programa desembarca este jueves 6 de agosto en el prime time de La 1 con la intención de demuestra que transformar un hogar puede ser el primer paso para transformar una vida.

En este formato, producido por Lavinia Audiovisual a partir del británico Sort Your Life, distintas familias con situaciones de todo tipo vacían sus casas para llegar a un necesario punto de inflexión. Junto a varios expertos, se decide qué objetos conservar, donar, reciclar o vender. De igual modo, se muestran soluciones de almacenaje, limpieza u optimización para una transformación completa. Todo ello, con grandes historias humanas detrás. A partir de este premisa se tocan temas como el problema de la vivienda o la no romantización de la precariedad. “Se ven representadas distintas realidad (...) Ves las vidas ahogadas de cualquier persona media española”, avanza Hernand en conversación con verTele.

Al margen de su nuevo programa, la presentadora también se pronuncia sobre otros aspectos relacionados con su trayectoria profesional. Por ejemplo, asegura que “no le da miedo” quedarse sin trabajo en la televisión pública, pues asume que “en algún momento tiene que haber un relevo generacional de los espacios”. Hasta entonces, se muestra feliz por seguir formando parte de RTVE, de la que dice que “es bastante 'iconic' como para quedarse”, a pesar de las amenazas de muerte que ha recibido por el camino y de la imagen que se tiene de ella por clips descontextualizados, dos asuntos que también aborda en la siguiente entrevista.

¿Cómo te tomaste este nuevo encargo por parte de RTVE?

Me parece increíble. Es una oportunidad muy linda como profesional, que me permite ampliar las distintas facetas de presentadora, pero sobre todo porque soy una gran consumidora de ese tipo de formatos de otras cadenas que todos conocemos y todos tenemos. Yo he crecido con la televisión y desde los 16 años hasta la fecha he visto todos los programas de hermanos y reformas. O sea, es que para mí este es un programa soñado, y tiene este factor humano que verdaderamente impacta en la vida de la gente.

Cuando me dijeron cuál era la franquicia, Sort Your Life Out, y tuve acceso a los programas de la BBC, dije, 'joder, esto es increíble', porque verdaderamente hay un reto, ¿sabes? Hay un cambio que no es tanto el antes y el después [de los hogares], que por supuesto es una imagen que también se ve, sino ese momento en el que se compromete la familia a deshacerse de todas esas cosas que le hacen ilusión, te cuentan la historia de sus movidas, y obviamente es ilusionante.

Tu papel no es como el de Chicote en 'Pesadilla en la cocina', ¿no?

No, no, no. No vas dejando nada en evidencia. Además, siempre se ha huido de todo tipo de patologías, por supuesto. Es una cosa que realmente representa a mucha gente.

¿Cómo es el formato de la BBC? ¿Habéis cambiado algo el estilo?

Lo hemos hecho idéntico a ellos. Yo no sabía cómo funcionaban las franquicias y evidentemente te hacen unas revisiones. De hecho, vino una asesora de la BBC que fliparía con las casas, porque claro, es otra película. Obviamente, tiene que tener el factor localismo, que luzca a España, y el sentido estético es brutal. Pope Maroto, que dirigió el documental de Carlos Alcaraz, es quien se ha encargado de toda la parte de identidad y de imagen. En el equipo hay gente que ha trabajado en muchísimos formatos, hay también muchas personas de producción que han estado muchísimos años con Chicote, y de cara a hacer los castings hay un olfato y una solvencia que ha ayudado mucho.

Inés Hernand, junto a los expertos de 'Ordena tu vida' en La 1 Inés Hernand, junto a los expertos de 'Ordena tu vida' en La 1

¿Cómo son las familias seleccionadas? ¿Apelan a todo tipo de clases?

Apelan a las clases con las que mayoritariamente se va a sentir representada la gente. Tenemos desde familias ensambladas, es decir, gente que viene con un hijo y que tiene otros dos hijos de otro matrimonio anterior y se juntan; familias en las que hay algún divorcio y se apoyan mucho en un abuelo que perdió, a su vez, a su mujer; familias con niños con algún tipo de diversidad funcional; y también familias nucleares de abuelitos, hijos y nietitos.

La verdad es que es muy variado, real, hay absolutamente de todo. Me ha gustado representar también segundas generaciones de migrantes o personas que verdaderamente puedes encontrarte en cualquier familia, en cualquier casa española. También tenemos jóvenes compartiendo piso, que es una realidad de muchos en las grandes ciudades. Hay de todo, de todo. Para ser seis entregas creo que los perfiles están muy bien elegidos.

¿Se aborda en el programa el problema de la vivienda y la falta de recursos habitacionales?

Constantemente. Las casas que hemos visitado, casi todas son periféricas. O sea, no son casas del centro de Madrid, porque yo creo que nadie vive en el centro de Madrid. Y el grupo de chavales jóvenes que comparte piso y sí vive en el centro, en sus entrevistas es una queja recurrente. En la habitación donde duerme una de ellas, y por la que paga 400 o 450 euros, llegas a tocar las dos paredes con los brazos. Evidentemente, se ven representadas realidades. Yo me imagino que cuando tienes hijos, te vas más lejos y renuncias a ciertas comodidades porque necesitas ganar metros. Al final te acabas yendo a cinturones periféricos, un Getafe, un Villalbilla, un Morata de Tajuña...

¿Cómo habéis medido para hacer este ejercicio de reorganizar hogares sin cruzar la línea de romantizar la precariedad?

[En los casos del programa] tú no detectas una precariedad, lo que detectas son los malabares de cualquier ciudadano medio español. Más que la precariedad, que no se romantiza en ningún caso, es un 'me levanto a las 7, tengo que llevar a los niños después de currar al fútbol, el fin de semana tenemos barbacoa en casa y esto se queda todo hecho una repugnancia...'. Más que ver la precariedad, ves las vidas ahogadas de cualquier persona media española.

Además, hemos visto muchos hobbies, que eso sí que me ha parecido increíble. Creo que todo español tiene un safe place que tiene que ver con el deporte o con lo artístico. Y luego, lo más raro que nos hemos encontrado es una dentadura o cordones umbilicales guardados. También hemos visto en las casas muchas fotos. La forma de inmortalizar es muy identitaria socialmente. En los 90 y los 2000 había mucha más foto física, y ahora vas viendo cómo en las casas van desapareciendo ciertos elementos que forman parte de la decoración y de nuestras vidas. Me da un poco de pena, la verdad.

Imagen episódica de 'Ordena tu vida', el nuevo programa con Inés Hernand Imagen episódica de 'Ordena tu vida', el nuevo programa con Inés Hernand

¿Qué acumulas tú en casa?

Tengo bastantes libros en papel, y ropa la verdad es que no porque tengo la suerte de que al currar en la tele te la dejan y luego la devuelves, así que no hay mucho que acumular. Pero, por ejemplo, yo me he mudado 13 veces y cuando tienes todas esas mudanzas, al final acabas viviendo en una especie de estado liminal, que es como que no quieres poner ni una chincheta porque no sientes la casa como tuya.

Entonces, eso también tiene mucho que ver con lo que iremos viendo de las próximas generaciones. El programa parece muy evidente que va a limpiar con escobilla el interior de no sé qué, pero luego te encuentras con otra cosa que le das una vuelta y dices, 'coño, es que esto está pasando también'.

¿Qué te queda por hacer en RTVE?

Pues imagínate. Tengo 34 años y tengo que cotizar otros 33, así que lo que dé de sí. ¿Qué queréis, un programa de circo? Let's go. Un programa de selección de kiwis, de gatos... todo, todo.

¿Qué te gustaría hacer a ti?

Me gustan mucho los viajes, siempre lo he dicho. Me gustan los road trips, algo un poco más underground.

¿Y un reality sobre tu vida?

Mi vida no es tan interesante, pero sí que me gustaría que nos lanzasen en algún sitio a gente un poco dispar. Los realities me encantan, pero no te pueden lanzar ahí con misiones. Por ejemplo, yo no sé si me veo yéndome como Benita ahora dos meses y medio a chupar autobús nueve horas [en Hasta el fin del mundo]. No es lo mío, pero los viajes me encantan y me parecería increíble. Lo único que pedimos es una renovación de Ordena tu vida, y esperemos que vaya genial.

Inés Hernand, en una de las dinámicas de 'Ordena tu vida' Inés Hernand, en una de las dinámicas de 'Ordena tu vida'

¿Te da miedo que llegue un cambio de gobierno y prescindan de ti en RTVE?

La verdad es que no me da miedo porque me parece un éxito cada día que me despierto y digo, 'mira, otro día que no me ha dado un aneurisma' [ríe]. En algún momento tiene que haber un relevo generacional de los espacios y creo que nos tienen que emplear a todos porque si no, claro, ese INEM se va a quedar vacío. No me da ningún tipo de susto. Yo hago mi trabajo bien, desempeño un trabajo y si no es en un sitio, será en otro.

A mí, ahora mismo, la RTVE que estamos viviendo me parece un momento bastante iconic como para quedarse. Pero chica, pues si no... Yo llevo trabajando desde los 16 años y estas manos que han amasado pizzas, que han limpiado casas y que han sido jardineras pueden volver a las oficinas, pueden volver a los Prima Prix, pueden volver a donde sea. 33 años nos quedan por cotizar, así que más nos vale que nos quieran un poco.

Hace unas semanas, Manu Sánchez denunciaba en su monólogo de 'El perro andaluz' que desde que trabaja en RTVE recibe amenazas de muerte. Tú que te has visto también en el foco muchas veces por trabajar en la cadena pública, ¿cuando pasan estas situaciones dan ganas de bajar los brazos, o todo lo contrario?

Estamos defendiendo cosas que me parecen lo mínimo. O sea, hay gente aquí que se les está viendo como 'La Pasionaria' o el adalid de la izquierda cuando estás diciendo, 'oye, por favor, que no desmembren niños'. Hay una serie de cosas que, bueno, que si tú crees en ellas y las comunicas con naturalidad no tendrías por qué verte afectado. Si pasa lo contrario, nos lo tenemos que hacer mirar un poco como sociedad. Pero sí, claro, se amenaza todo el rato, es como: 'Ah, chiringuito con mi dinero público'. Yo no puedo intervenir ya con cuatro freaky towns porque tampoco creo que sea el sentir generalizado. Si tú crees en la democracia, crees en un lugar y en un espacio plural, también hay que consentir que haya gente que te diga eso. Con lo cual, yo vivo tranquila, la verdad. Tampoco estoy todo el rato en redes a ver qué dicen de mí, no me recreo.

Inés Hernand y Manu Sánchez, presentadores en La 1 Inés Hernand y Manu Sánchez, presentadores en La 1

¿Crees que la gente tiene una imagen distorsionada de ti respecto a cómo eres en realidad?

A ver, creo que depende de lo que tú quieras coger y lo que quieras creer. O sea, si tú solamente coges un corte muy determinado mío evidentemente es muy descontextualizable. La vida no son 30 segundos, ni siquiera para entender en profundidad temas tan complejos como los GAL o cómo funciona el sistema público de salud, ¿no? Entonces, como la vida no funciona en 30 segundos, lo que tenemos que hacer es contrapeso para instar a la gente al criterio, al espíritu crítico, a leer otras cosas y a relajar un poco porque es que si no... Hemos de convivir. Me da igual que esté yo, si no estoy yo va a estar otra persona con la que tenemos que hacer el ejercicio de convivencia. Creo que es una praxis que empieza más en círculos pequeños. Cuando ves a alguien que se aleja de tu status quo, pues con alguien se tendrán que descargar. No está bien que se diga 'puta de mierda' a quien no le corresponde, pero se lo tiene uno que comer. Tampoco le tienes que dar más recorrido porque hiere el que puede.

Ha pasado un año de 'La familia de la tele'. ¿Qué aprendiste del proyecto?

Aprendí mucho. Creo que hay un prejuicio hacia el mundo del corazón y hacia la 'salvamización' de todo, cuando realmente hay algo que está muy contagiado ya de eso. O sea, tenemos a diario en todas las cadenas tertulias televisivas de política completamente 'salvamizadas', con ese sello, y creo que dentro de lo que cabe había personajes que estaban más contenidos, más o menos remunerados, pero ponías la atención hacia un lugar. Ahora mismo esa atención se está poniendo hacia cosas mucho más locas.

A lo mejor vale más la pena chochonear sobre Alejandra Rubio o Carlo Costanzia y dejar la mente en ese lugar, en esos programas que te hacen relajar un poco, porque también es humano. Me parece que había mucho prejuicio, pero me lo pasé verdaderamente bien y había compañeros increíbles. También creo que la audiencia manda, y si la audiencia te dice 'no', pues también me parece inteligente no aguantar las cosas por aguantarlas ahí agonizando.

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