El mundo del manga y el anime no sería lo que es hoy en día sin Osamu Tezuka. El padre del anime moderno fue un auténtico revolucionario que comenzó a utilizar técnicas cinematográficas en sus mangas, además de atreverse con todo tipo de géneros.
Tezuka fue un artista tremendamente prolífico que llegó a dibujar más de 150.000 páginas durante toda su carrera. Un pionero que abordó temas tan dispares como la identidad de género, la ética médica o la moralidad del ser humano, ya fuera con las aventuras de una princesa o la búsqueda de justicia de un pequeño robot humanoide. Y para entender a Osamu Tezuka, tenemos que hablar de su fascinación por Walt Disney.
A lo que yo aspiro
Tezuka sentía una devoción absoluta por Walt Disney, a quien intentó emular durante toda su carrera. Al fin y al cabo, Tezuka nació en 1928 y vio de muy joven las primeras producciones animadas de Disney, con lo que sus cortos y películas fueron clave en sus años formativos. Y es que una vez terminó la guerra y se volvieron a mostrar películas extranjeras en Japón, Tezuka decidió recuperar el tiempo perdido a lo grande.
Hay que decir que la pasión de Tezuka por Disney rozaba un poco lo obsesivo. Aunque hay que admirar que en una época en la que no existía ni el streaming ni el formato físico, el artista japonés llegó a ver 'Bambi' más de ochenta veces y 'Blancanieves y los siete enanitos' en torno a las cincuenta. Además, incluso llegó a crear sus propias versiones manga de 'Bambi' y de 'Pinocho', llevando aún más allá su admiración por la obra de Disney.
En Espinof 'El rey león' no solo es Shakespeare con animalitos. Aquella vez que en Disney se inspiraron demasiado en un anime clásico de Osamu Tezuka Esta "obsesión" obviamente permeó muchísimo en sus propias creaciones, especialmente en su estilo de dibujo, tratando de imitar el estilo de Disney en sus primeras obras. Aunque el momento monumental para Tezuka fue cuando finalmente conoció a su ídolo, allá por 1964, en la Feria Mundial de Nueva York.
Por desgracia, para aquel entonces Walt Disney ya había entrado en su era de productor y empresario, mucho más enfocado a sus negocios y parques temáticos que preocupado por animar y dibujar. Aún así, Tezuka disfrutó como un niño con el encuentro y logró quitarse de encima una espinita que tenía clavada, aunque aceptó que él era un artista y creador de historias, y no un tiburón de los negocios corporativos como llegó a ser el estadounidense.
Aunque ojo, que no es que Tezuka saliera decepcionado. Incluso llegó a plasmar en sus mangas su breve encuentro con Disney, dibujándole con un halo de la cabeza como si fuera una especie de Mesías al que trataría de igualar durante el resto de su vida.
Dibujo de Osamu Tezuka sobre su encuentro con Walt Disney Con los años, Tezuka terminó ganándose una buena serie de apodos: "el Dios del Manga", "el Padre del Manga"... y también "el Walt Disney de Japón", gracias a su impacto en el mundo del anime. Tezuka marcó el camino para todos los animes modernos que vendrían después, aunque falleciera en 1989, antes de que el medio terminase de explotar completamente a nivel internacional.
Tezuka fue la fuerza impulsora del anime moderno, ejerciendo como director, supervisor, storyboardista y cambiando la animación japones por completo. Desde Toei, saltó a fundar su propio estudio, convirtiéndose en mentor de toda una generación y pavimentando el camino para futures creadores como Hayao Miyazaki o Yoshiyuki Tomino. Y todo empezó con una fascinación con Walt Disney que se salió un poco de madre.
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- La noticia 80 visionados de 'Bambi' y un encuentro en Nueva York: así fue la devoción del "Dios del Manga" por Walt Disney que cambió el anime para siempre fue publicada originalmente en Espinof por Mariló Delgado .


