Hay personajes que necesitan años para convertirse en iconos y otros que sencillamente parecen tener algo especial que sabe llegar al público desde el primer momento. Snoopy es claramente del segundo tipo. Aunque hoy es uno de los perros más reconocibles de la cultura popular, su primera aparición en fue muy sencilla y ni siquiera necesitó a Charlie Brown, una gran aventura o uno de sus delirantes alter egos para conquistar a los lectores.
Charles M. Schulz presentó al personaje en 1950 como un perro aparentemente normal que tiene la mala suerte de acabar empapado mientras pasea por el vecindario. Aquel pequeño gag de apenas cuatro viñetas ya tenía lo que sería una de las claves del éxito de 'Peanuts': contar situaciones cotidianas, aparentemente insignificantes, capaces de resultar divertidas y reconocibles para lectores de cualquier edad. Más de siete décadas después, la tira sigue siendo una de las obras más influyentes de la historia del cómic y Snoopy se ha convertido en mucho más que la mascota de Charlie Brown.
Un perro muy normal
Charles M. Schulz lanzó 'Peanuts' el 2 de octubre de 1950, después de transformar su tira anterior, 'Li'l Folks', en la serie que terminaría convirtiéndose en un fenómeno mundial. Desde el principio, el autor apostó por una narrativa aparentemente sencilla, heredera de las clásicas tiras de periódico y con influencias como 'Krazy Kat' y 'Pogo'. Poco a poco, este universo fue creciendo alrededor de Charlie Brown, Snoopy y el resto de personajes, pero esa primera etapa ya mostraba la capacidad de Schulz para encontrar el humor y la emoción en los pequeños problemas de la vida cotidiana.
En Espinof Disney obligó a quemar todos los cómics que descubrían el secreto más oscuro de Mickey Mouse: cuando le fue infiel a Minnie Snoopy apareció por primera vez en una tira de cuatro viñetas en la que simplemente pasea por la acera con una flor sobre la cabeza. Una vecina se asoma desde una ventana para regar sus plantas y, sin darse cuenta, termina empapando al perro. No hay diálogos, ni grandes escenarios, ni siquiera aparece Charlie Brown. Solo un pequeño accidente cotidiano que funciona gracias a la expresión de Snoopy y a la precisión con la que Schulz construye el gag. Es una escena pequeñísima, pero también una demostración perfecta de la economía narrativa que acabaría definiendo 'Peanuts'.
Lo curioso es que aquel Snoopy primitivo todavía estaba muy lejos del personaje que conocemos hoy. Su diseño se parecía mucho más al de un cachorro convencional, con una cabeza más pequeña y un cuerpo más proporcionado, mientras que su expresividad y sus movimientos eran mucho más limitados. Schulz fue modificándolo progresivamente hasta convertirlo en ese perro de cabeza enorme y orejas caídas. Incluso su famosa caseta roja acabaría convirtiéndose en uno de los elementos fundamentales del personaje, especialmente después de que Snoopy decidiera que el tejado era un lugar mucho más apropiado para dormir que el interior.
Y no solo cambió su aspecto: la personalidad de Snoopy también evolucionó muchísimo. En sus primeras apariciones era un perro relativamente tranquilo que reaccionaba a lo que sucedía a su alrededor, pero poco a poco comenzó a adquirir una imaginación desbordante y una personalidad mucho más compleja. Snoopy empezó a convertir cualquier situación cotidiana en una oportunidad para fantasear, adoptando distintas identidades y viviendo aventuras que existían principalmente en su cabeza. Esa capacidad para escapar de la realidad terminó siendo una de las grandes señas de identidad del personaje.
A partir de aquí, la evolución de Snoopy coincidió con el de todo el universo de 'Peanuts'. Después de Charlie Brown, Shermy, Patty y el propio Snoopy, Schulz fue incorporando progresivamente a personajes como Lucy, Linus, Schroeder, Sally, Peppermint Patty, Marcie, Franklin y Woodstock. Después, la pandilla acabaría saltando de las tiras cómicas a la televisión con clásicos como 'A Charlie Brown Christmas' en 1965 y 'It's the Great Pumpkin, Charlie Brown', además de protagonizar películas como 'A Boy Named Charlie Brown' y 'Snoopy Come Home' y llegar incluso a Broadway.
Precisamente por eso resulta tan curioso volver a aquella primera aparición y comprobar lo poco que necesitó Schulz para presentar a un personaje que acabó convirtiéndose en un icono mundial. Snoopy no necesitó hablar, enfrentarse a un villano ni protagonizar una gran aventura: simplemente tuvo un mal día porque alguien regó una flor sin darse cuenta. Esa mezcla de sencillez, humor y ternura es, probablemente, una de las mejores explicaciones de por qué 'Peanuts' sigue funcionando tan bien generación tras generación. Snoopy cambiaría muchísimo después de aquella primera tira, pero ahí ya había algo fundamental: la capacidad de convertir una pequeña desgracia cotidiana en una escena que puede hacer sonreír a cualquiera.
- La noticia 76 años después de su primera tira cómica, Snoopy sigue siendo un icono irrepetible y genial que ha evolucionado como ningún otro fue publicada originalmente en Espinof por Belén Prieto .



