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Una de las sorpresas de San Sebastián ha sido '5 minutos más': la brillante propuesta de bucles temporales de Berto Romero y Javier Ruiz Caldera

Una de las sorpresas de San Sebastián ha sido '5 minutos más': la brillante propuesta de bucles temporales de Berto Romero y Javier Ruiz Caldera
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Segundo día de Alejandro G. Calvo en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Hoy nos toca hablar de la película de Javier Ruiz Caldera

Filmax / SensaCine Por Alejandro G. Calvo Leer en la aplicación

Tras recorrer la ciudad en coche y subir una interminable batería de escaleras hasta terminar apartado en el banco de un parque -probablemente dentro de alguna propiedad privada no señalizada-, ha llegado el momento de grabar la crónica sobre uno de los títulos más llamativos presentados en la Sección Oficial competitiva de esta edición: 5 minutos más, la nueva película del realizador catalán Javier Ruiz Caldera.

5 minutos más se confirma como una de las sorpresas más disfrutables del certamen. Una propuesta inteligente, escrita con brillantez por Berto Romero e impecablemente ejecutada en lo técnico y en lo actoral. Tras su paso por la Sección Oficial de San Sebastián, la cinta promete convertirse en un auténtico fenómeno a su paso por el Festival de Sitges, el escenario natural donde la comunidad cinéfila abrazará esta lección de comedia, ritmo y fantástico ibérico.

La premisa de 5 minutos más se adentra de lleno en el subgénero de los bucles temporales, siguiendo la estela de referentes modernos como Atrapado en el tiempo, Feliz día de tu muerte, Palm Springs o la cinta japonesa Más allá de los dos minutos infinitos. La historia nos presenta a una pareja de más de cuarenta años sumida en la clásica crisis matrimonial de las relaciones de larga duración. Para intentar salvar su matrimonio, deciden alquilar una imponente casa en el campo. El anfitrión que les recibe es el personaje interpretado por Javier Cámara, un tipo áspero y turbio que parece extraído directamente del cine de la España Negra de los años 70 de directores como José Ramón Larraz.

Es durante la presentación de la propiedad cuando el entorno sufre una fractura temporal y el mundo queda atrapado en un bucle repetitivo de exactamente cinco minutos. Sin embargo, la gran genialidad del guion radica en una regla cruenta: las consecuencias físicas y los daños no se reinician al volver al punto de partida. A diferencia de otros bucles fantásticos habituales, si sufres un golpe, una herida o una fractura durante los cinco minutos, la marca permanece al comenzar el siguiente bucle.

Filmax

Nacido en Barcelona en 1976, Javier Ruiz Caldera alcanza con esta su novena película a sus 50 años de edad. Aunque el gran público le conoció en 2009 con el estreno de Spanish Movie, mi devoción personal por su cine se consolidó de forma indiscutible con sus dos trabajos inmediatamente posteriores: Promoción Fantasma (2012) y Tres bodas de más (2013). Aquellas dos entregas no solo se erigen como dos de las mejores comedias españolas de todo el siglo XXI, sino que dejaron constancia del talento innato de Caldera para la construcción de gags devastadores y de un timing cómico prodigioso que bebía directamente de la velocidad y el ingenio de maestros como Billy Wilder.

Tras la bonita Wolfgang, donde experimentó de forma notable con el tono del dramedia intimista de personajes, las ganas de volver a reírme fuerte y sin complejos en una sala de cine eran gigantescas. Y eso es, exactamente, lo que nos regala en 5 minutos más.

La complicidad de Berto y la genialidad de Cámara

La película reúne a un trío de actores en auténtico estado de gracia: Berto Romero, Javier Cámara y Belén Cuesta. La presencia de Javier Cámara vuelve a ser un espectáculo absoluto. Lo he sostenido en numerosas ocasiones: Cámara se encuentra hoy en día al mismo nivel interpretativo que Javier Bardem, aunque desde registros radicalmente distintos. Mientras Bardem ocupa el plano con una presencia física apabullante -equivalente a introducir un bisonte en el salón de una casa-, Cámara trabaja desde el patetismo melancólico, la comedia histriónica y una inquietante habilidad para encarnar a personajes desubicados, turbios o incómodos.

Por su parte, Berto Romero no solo coprotagoniza la cinta, sino que firma un guion original repleto de brillantez. Tras décadas siendo una de las figuras más queridas de la televisión y la comedia española junto a Andreu Buenafuente, Berto demuestra una capacidad formidable para conectar con el espectador desde una empatía natural. Resulta emocionante comprobar cómo ha sabido trasladar ese humor fresco y cotidiano a una escritura cinematográfica tan afinada.

En el plano formal, Caldera asume un reto de puesta en escena descomunal al filmar cada uno de los bucles de cinco minutos mediante un elaborado plano secuencia. Inspirándose en el espíritu indie de fantasía e imaginación de Los cronocrímenes de Nacho Vigalondo, la ausencia de cortes de montaje genera un suspense puramente hitchcockiano. La cámara sin elipsis fuerza una tensión ininterrumpida que hace avanzar el relato desde la comedia desternillante hacia el drama tenso, derivando finalmente hacia un efervescente terror violento e incómodo.

Alejandro G. Calvo Alejandro G. Calvo -Director de SensaCine De sangre soriana, nacido en Barcelona en 1978, y residente en Madrid. Crítico de cine desde la adolescencia, llevo 25 años escribiendo sobre películas. Ahora, principalmente, hago videos para el canal de YouTube de SensaCine donde la serie "Cine A Quemarropa" es uno de los mayores hits en la red.
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