Hay algo muy veraniego en volver a una serie que ya hemos visto. No importa saber qué va a ocurrir, quién acabará con quién o cuál será el giro del episodio. Precisamente ahí está el encanto. Cuando los días se alargan, la televisión en abierto afloja y los grandes estrenos esperan a septiembre, las series confort se convierten en un refugio perfecto.
No siempre queremos descubrir una nueva historia. A veces preferimos volver a Friends , The office , Downton abbey, Sexo en Nueva York , Crims o Aquí no hay quien viva . Series y contenidos que conocemos de memoria y cuyos personajes son viejos conocidos. Sabemos que la mordaz condesa viuda de Grantham cautivará con sus soberbias reflexiones, que Juan Cuesta peleará por la presidencia de Desengaño 21 o que Carrie Bradshaw calzará Manolos mientras se pregunta, una vez más, qué diablos está haciendo con su vida.
No exigen mucha atención para entrar en la trama y ofrecen exactamente lo que buscamos: la reconfortante sensación de estar en un lugar familiar. Por eso funcionan especialmente bien en verano. Después de un día de playa, de una larga reunión con amigos o de un plan improvisado, encender la televisión y recuperar un episodio conocido tiene algo de ritual. Es entretenimiento sin esfuerzo, una forma de desconectar y entrar en ese reconfortante encefalograma plano voluntario.
Y en un tiempo en el que cada semana aparecen nuevas series, temporadas, fenómenos virales y algoritmos que nos obligan a estar al día, volver atrás es una forma de resistencia. Porque el lujo en verano está en gastar el tiempo sin remordimiento. Y pocas cosas representan mejor eso que poner una serie que hemos visto diez veces y dejar que empiece de nuevo el mismo episodio.
Sarah Jessica Parker y Kim CattrallCANAL + Mostrar comentarios