Pedro Almodóvar acudió a La Revuelta para presentar El hombre que solo escribía en los aviones, su primera novela, pero una de las escenas más comentadas de la noche llegó cuando David Broncano recurrió a una de las preguntas clásicas de su programa. Acostumbrado a responder sin excesivos rodeos, el director manchego se mostró tan sincero como inesperado al reflexionar sobre cómo ha cambiado su percepción del deseo con el paso de los años.
“Me empiezo a preocupar porque no sé si es que he perdido la libido”, confesó ante las risas del público del Teatro Albéniz. Lejos de quedarse en la broma, Almodóvar admitió que percibe diferencias respecto a etapas anteriores de su vida. “Tengo menos atracción en general”, añadió, sorprendiendo por la naturalidad con la que abordó una cuestión tan personal.
La respuesta derivó rápidamente hacia el humor, uno de los ingredientes habituales de las entrevistas de Broncano. Decidido a comprobar si sus sospechas eran ciertas, el cineasta comenzó a mirar a su alrededor en busca de una respuesta. “Voy a mirar al público a ver si veo algo”, comentó mientras examinaba las primeras filas del teatro.
La tarea, sin embargo, no resultó sencilla. “Hay muy poca luz”, ironizó mientras seguía observando a los asistentes. El comentario provocó una nueva carcajada colectiva y dio pie a uno de los momentos más espontáneos de la entrevista, con Almodóvar convirtiendo su reflexión sobre el deseo en un divertido juego improvisado con el público.
Al no encontrar una conclusión clara entre los espectadores, Almodóvar dirigió entonces la mirada hacia el escenario. Allí estaban varios colaboradores del programa, entre ellos Grison, que se convirtieron involuntariamente en objeto de su análisis. Tras unos segundos de evaluación, encontró la frase perfecta para zanjar el asunto: “Mira, no ha desaparecido del todo”.

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El momento terminó adquiriendo un tono más emotivo con la intervención de un joven del público. Después de escuchar las reflexiones del director, quiso enviarle un mensaje tranquilizador: “Quédate tranquilo porque quedan muchos amores más”. Entre risas, confesiones y complicidad con los espectadores, el cineasta volvió a demostrar que sigue siendo uno de los invitados más imprevisibles de la televisión española.
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