Corre el año 1985 y Camilo José Cela, ya consagrado en el mundo de la literatura, conoce a una joven llamada Marina Castaño en Santiago de Compostela. Desde entonces, sus caminos se unieron para el resto de los días del premio Nobel. Ambos contrajeron matrimonio civil en 1991 y uno religioso en 1998. Sin embargo, la muerte del escritor en 2002 abrió una agria disputa judicial por su herencia con el hijo que el autor tuvo con Rosario Conde.
Ahora, la viuda del ex senador en las Cortes Generales de España ha reaparecido en Y ahora Sonsoles para hacer un repaso a sus años junto a él, las complicaciones que se encontraron por el camino y hablar del legado y de la disputa familiar por los bienes.
Marina Castaño, viuda de Camilo José Cela, denuncia la situación de su legado y carga contra el hijo del escritor: “Habrá podido meter mano”AtresmediaTras la muerte del escritor, Marina Castaño quedó como heredera universal y el hijo de Camilo recibió tan solo un cuadro de Miró. Por lo que recurrió a la justicia para reclamar su legítima y logró dos terceras partes de la herencia de su padre. Un legado que, según la ahora entrevistada, se quedó en la Fundación Camilo José Cela casi por completo.
“La obra se ha quedado en la Fundación, ahí sí que habrá podido meter mano (...) desde luego, a mí no me va a poder sacar nada porque esas cifras de las que hablan son fantasmagóricas”, ha asegurado en el citado programa, cargando de alguna forma contra el vástago del autor.
Marina Castaño y Camilo José Cela en uno de los últimos actos públicos del escritor antes de fallecerArchivoSin embargo, hay algo que ha querido dejar bien claro, y es que, para ella, “el legado de Camilo no está bien cuidado, en absoluto”. Por ello, no ha dudado en alzar la voz para intentar lograr un cambio al respecto.
Marina Castaño: “Probablemente, los cuadros que colgaban por ahí estarán en despachos oficiales”
Tal y como ha relatado, ella se encargó de dicha Fundación desde su muerte hasta 2011, cuando la crisis le impidió poder seguir adelante por la falta de donaciones particulares. Ante esto, la única solución que vio fue donar todo a la Xunta de Galicia, en ese entonces en manos de Alberto Núñez Feijóo. “A partir de ahí, empezó a ser un desastre. Siempre está cerrada”, ha señalado.
Ahora, Marina Castaño tiene una preocupación en su mente: que las obras de arte de su marido estén distribuidas por propiedades privadas. “Probablemente, los cuadros que colgaban por ahí estarán en despachos oficiales”, ha señalado, asegurando, a su vez, que la Fundación tiene fondos suficientes como para resurgir, teniendo en cuenta el valor de los cuadros que tiene en su posesión.
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