Candela Peña y Jordi Mollà mantienen una de esas amistades que parecen resistir al paso del tiempo sin perder la complicidad de los primeros años. Su relación ha vuelto a ocupar un lugar destacado en La Revuelta, donde el actor ha visitado a David Broncano para presentar su nueva película, Leones en invierno. La presencia de Mollà ha dado pie a recordar una historia compartida que comenzó cuando ambos daban sus primeros pasos en el mundo de la interpretación.
Peña llegó a Madrid a principios de los años noventa con ganas de abrirse camino como actriz. Antes incluso de comenzar las clases, había visto Jamón, jamón, la película en la que Mollà compartía pantalla con Javier Bardem y Penélope Cruz. Lo que no imaginaba era que, poco después, coincidiría con uno de aquellos intérpretes en su primer día en la escuela de interpretación. Allí nació una amistad que terminaría convirtiéndose en uno de los vínculos más especiales de sus vidas.
La actriz ha recordado con humor aquella primera etapa y la espontaneidad con la que Mollà se acercó a ella. Durante una escena de improvisación, él le pasó una nota con algunas indicaciones y le recomendó acudir a varias productoras. Aquel gesto forma parte de los recuerdos que ambos conservan de una época en la que todavía estaban construyendo sus carreras y en la que la confianza surgió sin demasiados rodeos.
Con los años, esa cercanía dio lugar a situaciones que hoy relatan entre risas. Peña ha explicado que Mollà entraba en su casa con total naturalidad, incluso cuando ella estaba en el baño. En una ocasión, el actor reparó en que su amiga tenía el vello púbico muy largo y se ofreció a recortárselo mientras ella le lavaba el pelo. Lejos de vivirlo como un episodio incómodo, ambos han recordado aquella anécdota como una muestra de la libertad y la confianza con las que se relacionaban.
La complicidad entre los dos va más allá de las confidencias personales. Mollà también contó con Peña en su primera película como director, un papel para el que, según explicó, había interés por parte de Salma Hayek. Tiempo después, volvieron a coincidir delante de las cámaras en Mi familia italiana, de Cristina Comencini, donde interpretaban a un matrimonio. Una experiencia que reforzó todavía más la sensación de que sus caminos profesionales y personales estaban destinados a cruzarse una y otra vez.

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La admiración que sienten el uno por el otro quedó especialmente patente cuando Peña confesó que Mollà es la persona con la que le gustaría compartir casa. La actriz imaginó incluso una solución para conservar la independencia de ambos sin renunciar a la convivencia, con una cocina central que conectara sus dos viviendas. “Tenía que haber formado parte de mi familia, teníamos que habernos casado”, lamentó entre bromas al recordar su historia. Una declaración que resume el lugar que el actor ocupa en su vida, más allá de los proyectos que han compartido y de las décadas transcurridas desde aquel primer encuentro.
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